EP#173: Vocación. Ser o hacer.

¿Eres o te haces?... perdón. Leí mal... Eres o haces. Todo depende de cómo defines lo que haces durante todo el día. Tu profesión, tu trabajo, tu empleo o tu ser. ¿Ejerces lo que tu vocación te dicta? Ser o hacer. 

-“¿Qué quieres ser de grande?”, preguntamos a los niños en cuanto los vemos.  

-“Va a ser pianista... Va a ser doctor... Va a ser presidente...”, contestan los padres. Porque los niños no contestan... ellos te ven, te barren de arriba a abajo con una mirada, te descalifican, te ignoran y se van.  

¿Yo? Yo quería ser carpintero. No por construir. Tampoco por temas religiosos –siempre había un brutal énfasis en que José era carpintero que nunca entendí. Alguna vez pensé en alguna relación entre él y la historia de Pinocho que quería hacer un muñeco de madera y revivirlo en un hijo o algo así. En realidad, quería ser carpintero porque había un kit de carpintería que llegó a la casa en alguna Navidad o en algún cumpleaños, creo yo. Era un juego... un juguete con maderas, martillos, seguetas y pegamento. No sé a la fecha, de quien era ese juego, si era mío o era de mis hermanos. Años más tarde quise ser guitarrista, porque sí... Me regalaron una guitarra eléctrica de Bugs Bunny. ¿Después? Astronauta. La bolsa de mi patineta era de naves espaciales y planetas. En fin. 

Ojalá hoy el mundo fuera tan sencillo, como adulto, para pensar que es lo que de verdad quieres hacer con tu vida. Siguen pasando los años y sigo sin saber... y estoy seguro que en muchos es lo mismo. Si como adulto pudiéramos simplemente cerrar los ojos y elegir mientras aprietas los puños o mientras golpeas tres veces los talones de tus zapatillas rojo con brillantina, todo sería más fácil. A los 18 años, hay que elegir que vas a hacer el resto de tu vida. La primera parte de la trampa. A los 18 años, debes elegir cuando a los 50 o 60 estás haciendo planes para que vas a hacer cuando te jubiles... cuando FINALMENTE TERMINES DE HACER LO QUE ODIAS Y QUE DECIDISTE HACER DESDE LOS 18 AÑOS.  

¿La segunda trampa?  QUE-VAS-A-HACER el resto de tu vida. Y nunca nos dimos cuenta. ¿En que momento se movió el teodolito cambiando la palabra Ser por Hacer? ¿Quién las intercambió? ¿Cuándo las intercambiaron? El “qué vas a SER de grande” Se convirtió en “qué vas A-HACER de grande”. Y toooooodo se jodió. 

 

Y es muy simple lo que pasa. Piensa en la diferencia en el Quiero ser repostero y compáralo con quiero hacer pasteles. Es muy distinto pero, sobre todo, tristemente distinto. El ser viene del alma, del interior, de un interés profundo. El hacer viene de las manos... La verdadera realización profunda se va perdiendo “al hacer”. Aunque parezca casi lo mismo, hay una distancia abismal entre el ser y el hacer. De niños, somos puro ser, de adultos, somos puro hacer. 

Este es no es un tema de lenguaje, es un tema de edades. ¿Cómo hacemos para entender que es lo que queremos ser ya siendo adultos? Volviendo a ser niños. Dejando de escuchar la mente y escuchando más las emociones. Si, para muchos es muy fácil apagar el cerebro e ir en “modo avión” por la vida, aquí lo que hay que hacer es escuchar las emociones mientras sigues usando el cerebro. Yo sé que a muchos se les complica, pero vamos a ver si podemos hacerlo sencillo. 

 

¿Me preguntaron de donde viene la vocación? La respuesta, es: del sitio más honesto. Así es que piensa en lo que haces hoy en día, piensa en tu hoy por hoy y quita la paja. Quita todo lo que sobra y ocupa espacio innecesario. Quita lo que no sirve y lo que no es de importancia.  

Quita primero, lo que la gente espera de ti. ¡Fum! ¡Fuera! Si responde a una presión externa de amigos, familiares, conocidos, comunidades o sociedad, quítalo. No sirve ningún objetivo que venga de fuera. Son más bien presiones que intereses. 

Quita lo que parezca o suene sexy de lo que haces. ¡Fum! ¡Fuera! Si es sexy entonces no sirve para el ser, porque el ser está más allá de lo frívolo. ¿Fama? Quítala. ¿Renombre? Quítalo. ¿Seguidores o followers o grupees? Quítalos.  

Quita también todo lo que sea superficial. ¡Fum! ¡Fuera! La superficialidad obedece a lo que tienes de la piel hacia afuera, y no de la piel hacia adentro.  

Quita lo que tienen preparado para ti. ¡Fum! ¡Fuera! El despacho que heredaras, la compañía que deberás administrar, el consultorio que debes tomar, el legado de alguien más que tu debes continuar. La realeza es experta en ello y piensa que tan felices son.  

Si tiene que ver con dinero, ¡Fum! ¡Fuera! Quítalo también. Piensa si las cosas las haces por dinero o por gusto. Piensa que serías capaz de hacer gratis, en tu vida.  

 

Ya que quitaste todo eso, hay dos opciones. Primero, que no haya quedado nada. Entonces debes encontrarte. Segundo que hayas encontrado algo. Eso es lo verdaderamente importante.  Aquí es donde evaluamos las emociones porque son más honestas que el ruido de la mente. ¿Porqué? Porque la mente tiende a engañarte, a distraerse, a irse con la finta, a equivocarse. A los sentimientos no los puedes engañar. El problema es que la mente es más gritona y, al que hace más ruido, es al que le haces caso –como a tu amigo o amiga siempre te dice vamonos de pinta, o vamos a tomarnos la tarde... quien siempre te mete en problemas, pues... La mente es un escandalero. Los sentimientos son discretos, silenciosos, apaciguados y a veces solemnes. Por eso nos cuesta trabajo escucharlos.  

 

https://www.forbes.com/sites/sarayoungwang/2018/03/26/tired-of-trying-to-figure-out-what-you-really-want-to-do-try-this-instead/#55d028702f9b 

 

Ya que quitaste lo que no sirve, ahora hay que enfocar esfuerzos en lo complicado. ¿Qué es lo que te entusiasma? ¿Qué te apasiona, emociona, conmueve? ¿Qué te complace, encanta o alegra? Aquí está lo complicado de la vida.  

Y si te fijas bien, los artistas lo tienen más fácil, porque el arte está directamente ligado a las emociones. Quien está en el arte es, normalmente, un manojo de emociones y sentimientos. Son dramáticos y explosivos -como quienes viven de la política, pero esa es otra derivación de la farándula. Para los artistas es fácil relacionarse con el ser. Es más fácil tener una afinidad por una paleta de colores, por una nota musical o por un movimiento de baile que por un átomo o una bacteria. Aunque Paquita la del Barrio primero se enamoró de una rata de dos patas y luego se quejó de ella. 

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Asi es que nos perdemos en el camino. El niño juega y se atreve. Se avienta y a ver qué pasa. No mide. El adulto es distinto. El adulto es calculador y apuesta a la segura. Responde al mundo de lo que ve y espera de él. Escucha opiniones para minimizar el peligro. Mide y calcula el riesgo. Usa chanclas para que no se le enfríen los pies, usa suéter si hace un poquito de frío, se agarra del barandal en las escaleras, toma vitaminas y usa lentes UV para trabajar en su computadora. Es la apuesta SAFE. Es responsable al analizar sus decisiones. Claro, a menos de que salgan las cosas mal y entonces busca a alguien a quien echarle la culpa de lo que salió mal.  

  

Pero ¿A dónde voy con todo esto? Soy de la idea que todos tenemos un talento, un gusto o un interés al menos. Llamemoslo vocación. Muchos lo denominan “el llamado”. Algunos recibieron ese llamado desde Dirección General y construyeron un arca... cada quien su rollo. Ese llamado es para responder a la vocación. Llega cuando somos niños cuando la mente está limpia y vacía y es muy MUY CLARO. Pero no lo escuchamos porque el ruido de afuera es más fuerte. Nos contaminan la cabeza con el HACER y nos olvidamos del SER.  Poco a poco, la cabeza se va llenando de ideas de los demás, de presiones, de imposiciones y terminamos con una carrera o un trabajo. Asi o explica la Dra. Amy Wrzenkiewsky de la escuela de negocios de la Universidad de YAe. Ella haestudiado la diferencia entre un llamado, un empleo y una carrera.  

Imagina un trozo de arcilla y comienza a moldearlo. Crea una figura hermosa. Ese es el HACER. Una figura sirve para mostrar algo hacia afuera. Pero ahora moldeala por dentro y crea una vasija. Ese es el SER. Lo importante es que tanto contiene... el hueco, es decir el vacío de su interior es lo importante para conter todo lo que queires ser. El decorado externo es el hacer. Sirve simplemente para decorar, para ornamentar.  

El gran momento revolucionario –yo lo llamaría perturbador, pero revolucionario es más épico-, es cuando uno deja todo el “deber ser” a un lado y toma el gran salto de fe. Todas las personas que han conseguido cosas extraordinarias, en algún momento decidieron ser “no tan lógicos”. Atreverse, seguir la vocación. Seguir el llamado. 

https://www.forbes.com/sites/sarayoungwang/2018/03/26/tired-of-trying-to-figure-out-what-you-really-want-to-do-try-this-instead/#55d028702f9b 

El empleo provee un cheque para conseguir las cosas que amas. Quien tiene un empleo en realidad tiene un interés sobre familia, amigos y hobbies, por encima de objetivos profesionales. La carrera, continúa, busca también un cheque pero con una colocación en un entorno laboral. Busca promoción, entrenamiento, e impresionar.  

Finalmente está “el llamado”. La vocación es la expresión del ser, ejecutada. Es una conexión entre el mundo emocional y el trabajo. Es entusiasmo, sentido de propósito, es estar dispuesto a trabajar duro y por más tiempo ante una contribución y sobre todo sentirse satisfechas por completo con su situación profesional ligada o no al cheque.  

¿Cómo descubrir esa vocación? Te lo voy a explicar, y no me voy a cansar de repetirlo para que como adulto lo encuentres, porque como niño ya se te fue el tren.  

  1. ¿Qué es lo más significativo de mi trabajo?  

  1. ¿Termino mis días de trabajo sintiéndome emocionalmente satisfecho? 

  1. ¿Estaría en esta posición si no necesitara el cheque? 

  1. ¿Quiero subir hasta lo más alto de las posiciones de mi carrera o estoy feliz dónde estoy? 

 

El gran problema es confundir la pregunta QUE QUIERES SER DE GRANDE con QUE QUIERES HACER DE GRANDE. Todos tus problemas de adulto, empezaron aquí. 

Es como confundir la pregunta QUE QUIERES HACER CON TU VIDA EN VEZ DE QUE QUIERES SER EN TU VIDA. Ser o hacer. Nada nos hace más grandes e importantes que SER. Realizarse... la realización de uno mismo está en el SER, no en el Hacer. 

Más facil, no te lo puedo poner. De grande quieres SER papá o mamá o quieres HACER de papá o mamá. ¿Ves la diferencia?

Ser es disfrutar... disfrutarSE... hacer es ocuparSE.  

¿Qué sigue? Pues lo siento... para ti que estás arriba de los 30-40s dejame darte una mala noticia: es muy tarde para empezar. Pero una noticia peor es que si no empiezas a los 30-40, es decir hoy, entonces empezaras en 5 o 10 años y va a ser peor. Más vale empezar ya.  

Por lo pronto, Toma el control. Escucha, pero de verdad escucha lo que es tu vocación, tu llamado. Hay un niño por ahí que te lo dirá. Piensa en el valor de tu trabajo. Si eres un mueve palancas o un oprime botones, tal vez no estás en la vocación. Si lo que haces de verdad tiene fuerza, valor, emoción en tu vida, si eres quien sostiene un proceso, vas por buen camino. 

¿Sabes? En el ser está la verdadera felicidad. La felicidad profunda. En el hacer se planta, muchas veces, el Ego, la imagen, la careta. ¿Por qué ser en vez de hacer? Porque en el ser hay paz, armonía, congruencia. Ahí está lo esencial de uno, ya lo decía Baloo. Ese código intransicionable de quien somos. En el ser esta lo más honesto de ti y también lo menos corrompible de ti.  

Busca la realización a través del SER, no del hacer.